Esta Semana

Las creencias: un enemigo

Si nos hubiéramos dejado llevar por nuestras limitadas creencias, tales como “no vamos a poder, está muy difícil”, nos hubiéramos perdido una de las experiencias más exultantes de la vida. Lo bueno es que no supimos por anticipado cuán difícil sería.

Era adolescente cuando por primera vez vi esas imágenes que guardé para siempre en la memoria. No podía creer que en algún lugar del mundo existiera tanta belleza. Se trataba de un conjunto enorme de árboles con todos los colores del otoño –desde el amarillo fosforescente, los ocres, los dorados, hasta el rojo quemado–, que explotaban en las páginas de esa revista de portada amarilla que mi papá coleccionaba: National Geographic.

Durante muchos años soñé con conocer esos bosques. Ahora que tuve la oportunidad de hacerlo me doy cuenta de que no hay cámara, por más pixeles que tenga, que pueda captar el colorido, la magia, el misticismo y el gozo que los árboles emanan.

Es la naturaleza disfrutándose a sí misma de manera gozosa. No sólo es la vista la que se extasía, es el alma, es el ser junto con cada neurona y célula del cuerpo los que se funden con el todo.

Esos bosques de maples no se pueden…

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