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Ser más joven el próximo año II

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Ser más joven el próximo año ii

 

Gaby Vargas

 

La primera vez en tu vida que llegas a un gimnasio, ves con cierto recelo a los hombres de camiseta sin mangas que lucen brazos anchos y venosos. Quienes son habituales se ven en el espejo sudorosos, mientras realizan trabajosas repeticiones con pesas. Ves todo tipo de máquinas extrañas, pesas de todos los calibres que, como nunca las has usado, te intimidan.

 

Poco a poco te integras. Un instructor te introduce a los beneficios de cada aparato. Adolorido toda la semana, todavía no lo crees. Sin embargo, bastan 15 días para que comiences a darte cuenta de cómo tu cuerpo de verdad cambia.

 

Raúl es un señor de 80 y tantos años, compañero de gimnasio, que tiene un cuerpo y un ánimo que cualquiera de 40 desearía. ¿Su secreto? Todos los días –y en verdad todos– hace una rutina de pesas. Es un ejemplo para todos. De acuerdo con Chris Crowley y el doctor Henry S. Lodge, en el libro, Younger Next Year, hacer ejercicio con pesas es una de las mejores opciones para sentirte sano y bien. Dos veces por semana es suficiente. Eso sí, tienes que hacerlo por el resto de tu vida.

Hacer este tipo de ejercicio es igual que aprender un nuevo deporte. Por ello, es importante estar bien asesorado, para comenzar de forma gradual, con posturas correctas y no exagerar con el peso.

 

El entrenamiento con pesas es una terapia maravillosa para detener o revertir el deterioro del cuerpo. ¿Por qué? Ayuda a fortalecer la masa muscular de tu cuerpo, tendones, articulaciones y huesos, pero también beneficia millones de neuroconexiones que nos dan habilidades para la vida diaria.

 

En este libro encontré una explicación que desconocía por completo, la comparto porque estoy convencida de que nada motiva más que la información.

 

Las C-6 y las C-10

 

Al hacer ejercicio tus músculos se estresan y se dañan. Este tipo de estrés y daño es bueno. Se llama micro-trauma adaptativo y es básico para tu salud. A través de unas sustancias llamadas Citoquinas 6 o C-6,  envían al cuerpo la señal de “¡ayuda!, necesito reparar”. Las células de inmediato comienzan un estado de inflamación. Algunas de esas C-6, como lo explica el doctor Lodge, se filtran a la sangre, lo que atrae a los glóbulos blancos como abejas al panal. Una vez que el ciclo inflamatorio termina su trabajo de demolición, los glóbulos blancos limpian todo, dejan una superficie fresca y se retiran.

 

Lo genial es que entonces, gracias al llamado de las C-6, llega el equipo reparador –las citoquinas 10 o C-10–, que renueva y construye. Cada vez que sudas, cada órgano, cada hueso, cada pedacito del cerebro hasta las uñas de los pies, se bañan de estas citoquinas maravillosas que pulen y restauran. El músculo se hace un poco más fuerte y acumula un poco más de energía, construye un poco más de vasos capilares dentro del músculo y aumenta tu coordinación. El resultado es un cuerpo más sano, más fuerte y más joven.

 

El poder del ejercicio radica precisamente en ese ciclo. Además, cuando estás en reposo, sólo 20 por ciento de tu sangre circula; en cambio, cuando haces ejercicio se activa 80 por ciento. Imagina, ríos de sangre que circulan por tus músculos, repletos de C-10 –los mensajeros de la inflamación que reparan– y las llevan a cada rincón de tu cuerpo.

 

Para concluir, tres puntos clave:

 

1.   El deterioro por el ejercicio, dispara la reparación.

 

2.   No siempre las C-6 disparan la producción de C-10. Cuando eres sedentario, sólo hay una fuga de C-6, mas no es lo suficientemente poderosa para llamar a las C-10.

 

3.   Si no hay C-10, no hay reparación, sólo deterioro.

 

Anímate a tener una rutina de ejercicio, así podrás ser más joven el próximo año.

 

Foto: http://imagenes.montevideo.com.uy/imgnoticias/201410/471516.jpg

 

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