ARTÍCULOS

¿Químicos dentro de tu cuerpo?

Fecha 2016-08-26 00:00:00

¿En qué momento los seres humanos nos volvimos tan alérgicos y sensibles a una lista interminable de alimentos?

 ¿Acaso has escuchado nombrar al glifosato, aldrín, clorano, mírex, dieldrin, dioxinas, heptacloro, toxafeno o glufosinato? Estoy segura de que no habías oído los nombres de algunas de estas sustancias que están presentes tanto en las frutas y las verduras, como en la carne de res o pollo que a diario consumes.

El día que visité el kínder de Mateo en Los Ángeles, California, vi a unos niños comer su lunch sentados en una mesita aparte. “Son los niños que tienen algún tipo de alergia alimenticia –me explicó la maestra–, además, el resto de los niños de la clase tiene prohibido traer en su lonchera cualquier tipo de alimento elaborado con cacahuate o nueces, porque incluso pueden producirle la muerte a un compañerito.” Me quedé perpleja.

La clave está en los químicos

No cabe duda de que antes –hará unos 40 o 50 años– no había tantas alergias como ahora: que si al gluten, a los lácteos, a la soya, al cacahuate, en fin…, quizá las verduras y las frutas eran más pequeñas y menos atractivas a la vista, pero eran más nutritivas, tenían mucho más sabor y, sobre todo, no tenían químicos. Dentro de todos los cambios que hemos experimentado en las últimas décadas en el mundo, habría que incluir también la transformación de nuestros alimentos.

El tamaño y color del pollo era distinto, porque no tenía hormonas. La carne de res y de cerdo tampoco incluían las sustancias u hormonas que les inyectan ahora a los animales para acelerar su engorda y darle una apariencia de frescura a su carne una vez empacada, mismas que son tóxicas y cancerígenas en nuestro organismo. Por ejemplo, ¿te suenan familiares las palabras clembuterol, dietilestilbestrolo salbutanol?

Estas y las arriba mencionadas son sustancias que actualmente están prohibidas por la Convención de Estocolmo, realizada en 2001, pero que en muchos países aún se emplean indiscriminadamente como plaguicidas. En México algunas se usan clandestinamente, o bien, la Cofepris las tolera como parte de algunas líneas transgénicas. Por ejemplo, el glifosato, que es un herbicida muy tóxico para la salud humana y, no obstante, es el más usado en México. Su nombre comercial es Faena, en inglés Roundup, es fabricado por Monsanto y está presente en muchos de los alimentos que consumimos a diario, de acuerdo con las investigaciones de la Alianza por la Salud Alimentaria, integrada por organizaciones como Semillas de Vida y El Poder del Consumidor.

Desde 1999 la legislación mexicana prohibió la utilización de clembuterol en animales, pero algunos ganaderos sobornan a  inspectores de salud y hacen uso de estos químicos en la cría de animales, por lo que llegan por la ingesta a nuestro organismo y al de nuestros hijos. En estados como Michoacán, Jalisco, Querétaro, Guanajuato y hasta en la Ciudad de México se han presentado casos de intoxicación.

¿Qué podemos hacer? Informarnos. Vale la pena consumir alimentos orgánicos que, aunque son más caros, no involucran pesticidas en su crecimiento o cultivo, siendo estos resultado de un proceso a menor escala y manual. También puedes procurar comprar alimentos en los que se certifique oficialmente la calidad de los mismos, esto es, supervisados por la Sagarpa y la Secretaría de Salud.

Lo más importante es considerar si quieres destinar un presupuesto mayor a los alimentos de calidad y tener una vida sana o pagar en un futuro las facturas médicas por haber ingerido productos con tóxicos y venenos.    

Comparte

Regístrate



Ingresa tus datos

Debes ingresar un correo

Twitter



Facebook



Esta Semana



LEER MAS

CONFERENCIAS


Conéctate...

¿Qué es la fuerza que nos impulsa?

¿Qué deseas? Parece una pregunta simple, mas no lo es. Tú y yo, como individuos, deseamos de manera inherente todo aquello que nos proporciona satisfa...

Karma E Intención