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¿Cómo defines el éxito?

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¿Cómo defines “éxito”?

 Gaby Vargas

“Este traje es lo último; lo que todos los políticos y altos ejecutivos están usando, señor”, le comenta el sastre a su cliente, mientras éste se mira al espejo. “Y los botones, señor, pueden ser de Prozac, Valium, Xanax o Ritalín, usted manda.” Esta caricatura del inglés Randy Glasbergen, me hizo reír porque refleja el síndrome de nuestro tiempo.

Sí. En nombre del éxito trabajamos hasta el cansancio y olvidamos que mientras el concepto de éxito sea “ganar”, las probabilidades de perder en nuestras relaciones son equiparables. Y claro, como la conciencia reclama, hay que apagar los síntomas; y los fármacos son lo más recurrente.

Por eso te propongo que te plantees la siguiente pregunta y la tengas muy clara, ya que impactará todas las decisiones de tu vida: “¿Qué es para mí el éxito?” Las definiciones más comunes son “hacer dinero”, “encontrar el amor”, “alcanzar la iluminación” o “ser feliz”. ¿Tú qué opinas? Cuando alguien percibe obsesivamente el éxito como “ganancia”, se reprende a sí mismo en silencio  por no ser suficientemente exitoso. ¿La razón? El ego es insaciable; pero es ficción pensar que el día que uno diga “ya la hice” se silenciarán los demonios internos.

Dices que tu familia es lo más importante en tu vida, aunque en el día a día la realidad es otra. A nombre del éxito ¿cuántos cuentos estás dispuesto a dejar de leerles a tus hijos? ¿Cuántas citas íntimas con tu pareja estás dispuesto a cancelar? ¿Cuántas reuniones con tus amigos? ¿Cuántas comidas en familia? La cuestión económica es importante, pero también lo es la emocional, la espiritual. Una pareja, una familia necesita convivir, crear lazos para no desintegrarse.

El monstruo que se consume a sí mismo

En un mito griego, recuperado por Ovidio como cuento, aparece un mercader de madera muy rico llamado Erisychthon, digámosle Eris. Eris era muy ambicioso; no había nada sagrado para él y sólo pensaba en ganar. En sus terrenos se encontraba un árbol muy especial y querido por los dioses. En sus ramas prodigiosas los fieles amarraban sus oraciones, y los espíritus sagrados danzaban alrededor de su magnífico tronco. A Eris esto no le importaba nada. Un día lo vio, calculó la cantidad de madera que podría obtener y tomó su hacha para cortarlo. A pesar de todas las protestas serruchó el árbol hasta acabar con él y con toda la vida divina que lo habitaba. Entonces uno de los dioses maldijo a Eris por su ambición: a partir de ese día a Eris lo consumiría un hambre insaciable. Así, comió todo lo que tenía almacenado, después cambió sus riquezas por alimentos. Insatisfecho, devoró a su esposa e hijos. Al final a Eris no le quedó más que su propia carne y se masticó a sí mismo.

Erisychthon, dice Danah Zohar coautor del libro Spiritual Capital, es el símbolo perfecto del hombre puramente económico. Los autores afirman que una vida así, o una manera de hacer negocios así, no es sustentable; al contrario, es símbolo de la autodestrucción no sólo de sí mismo, sino de los negocios y de la cultura completa. Y proponen un nuevo paradigma: el del capital espiritual. Éste contempla crear ganancias –incluso mayores– pero que agreguen a la riqueza del espíritu y en general al bienestar del ser humano.

Hay muchas personas llamadas “exitosas” que no pueden disfrutar de su éxito. El verdadero éxito no tiene que costarte la alegría, la salud, las relaciones o la vida. El verdadero éxito es tener la inteligencia para disfrutar de estas cosas sin que “ganar” sea la prioridad.

Quizá el día que lo aprendamos, no necesitemos de los fármacos para aquietar la conciencia.

 

Foto: http://fastphysicaltherapy.com/files/2014/04/success-2.jpg

        

 

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