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Quiero estar solo

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Quiero estar solo

 

Gaby Vargas

Alguna vez lo has sentido. Valeria se queja de que Jorge, su esposo, lo primero que hace al llegar del trabajo es ponerse los audífonos para grabar su música y se desentiende de ella, de su familia y del mundo. Para él, como para muchos, esa es una manera de relajarse, de ausentarse del mundo, y protegerse de una posible invasión.

 

“Cocooning”

 

Faith Popcorn, la analista de tendencias futuras, en su libro The Popcorn Report: The Future of Your Company, Your World, Your Life, acuñó el término cocooning a finales de los años noventa para describir el impulso que tenemos de protegernos de una sociedad cada vez más contaminada y demandante que nos rebasa. La expresión –cuya traducción podría ser “enclaustramiento” o “aislamiento” de la sociedad– tuvo tal impacto que actualmente se encuentra en los diccionarios.

 

Desconectarte del mundo es necesario y sano. Hacer una pausa para cargar la pila o simplemente disfrutar el momento te ayuda a bajar el ritmo y reconocerte, lo cual se traduce en relacionarnos de una manera más profunda con nuestros seres queridos. Cuando estas estresado, tienes una decisión importante que tomar, tuviste un día difícil o una decepción, lo último que se te antoja es salir con amigos, ser entretenidos y mantener una conversación interesante. Por el contrario, lo único que deseas es hacerte una lobotomía o meterte dentro de un búnker a hibernar.

 

El cocooning puede implicar un tiempo de calidad para ti si lo practicas de vez en cuando –y aquí la clave es de vez en cuando–; pero se torna nocivo si se vuelve frecuente o se convierte en un estilo de vida.

 

Faith Popcorn sugiere que el cocooning se puede dividir en tres diferentes tipos:

 

• Cocoon sociable es cuando te retiras a tu cueva, a la privacidad de tu hogar, ves la televisión y te conectas sólo y ocasionalmente con determinadas personas. Instalas una contestadora de teléfono, te comunicas o compras por Internet, o bien, te enchufas a unos audífonos. Descargas de la red o rentas películas en lugar de ir al cine. Prefieres comer o cenar en casa que salir a un restaurante. Ignoras correos electrónicos, SMS o no prendes el chat.

 

Los dispositivos de telecomunicación han facilitado el cocooning, pues han creado una nueva forma de socializar en la que se interactúa desde un aislamiento físico.

 

• Cocoon blindado es cuando estableces una barrera constante para protegerte emocional y físicamente de amenazas externas. Como cuando instalas en la casa u oficina candados, cámaras, sistemas de seguridad o tienes perros guardianes.

 

• Cocoon ambulante es cuando ya sea que camines, corras, tomes un café o viajes te retraes a un mundo privado de pensamientos y música, conectado a tu Ipod o MP3, para no convivir con las personas que se encuentran a tu alrededor, como si éstas no existieran. O bien, te escondes en el coche con comida para llevar y el celular. Quienes practican este tipo de cocooning les gusta la vida solitaria.

 

En nuestras relaciones personales el aislamiento se puede percibir como rechazo personal, falta de interés y desconexión emocional. Además hace sentir al otro que no es bienvenido o valioso. Esto te puede parecer completamente irrelevante si es que buscas una vida de asceta, pero a la larga puede tener consecuencias negativas en tu vida, pues los seres humanos por naturaleza somos sociables y necesitamos de los demás para lograr estabilidad mental y emocional.

 

Tú y yo hemos practicado alguna vez el cocooning. Hazlo consciente para valorar hasta qué punto un “quiero estar solo” nos perjudica o nos ayuda a sentirnos mejor.

 

 

 

Foto: http://www.losandes.com.ar/files/image/15/04/image5542caf38af317.99721237.jpg

 

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