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Ser cool hoy

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Ser cool hoy

 

Gaby Vargas

 

Ver que la hija de un líder petrolero mexicano —cuyo sueldo es de 23 mil pesos mensuales— ostenta viajes lujosos por el mundo, en barcos y aviones privados, bolsas de precios exorbitantes —e insultantes— acompañada de un séquito de perros, y postea las fotos en su perfil de Facebook pensando que es un acto cool, nos revela muchas cosas, entre ellas los valores que la rigen: valgo lo que tengo y entre más tengo, más soy. “Cómo sea percibido por los demás es el espejo que me dice qué, cómo y quién soy”, dice Eckhart Tolle.

 

Lo absurdo es que estos hechos, lejos de impresionar, irritan, indignan y en el fondo son la muestra de una gran vulnerabilidad e inseguridad. Pero éste no es el tema.

 

Mi interés en explorar el fenómeno se centra en reflexionar sobre qué es lo que hoy se considera cool. Asunto cuya importancia no debe subestimarse. Sabemos que los adolescentes con frecuencia toman riesgos físicos y psicológicos muy altos para mantener u obtener cierto estatus ante sus compañeros. Y no ser considerado cool es motivo de gran sufrimiento. Desafortunadamente, en nuestra cultura, esto no termina en la preparatoria. Durante la vida adulta también tememos vernos y ser vulnerables.

 

El término cool —lleno de significados— es anglosajón y comenzó a usarse después de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que se ha filtrado a varias culturas y es un fenómeno global, resulta totalmente subjetivo.

 

Cada época, cultura y generación definen lo que para ellas significa ser cool. En general, podríamos afirmar que es tener aplomo en todo lo que se realiza, frescura, ecuanimidad, determinado lenguaje corporal, expresiones faciales y modulación de la voz, elementos que revelen un distanciamiento del statu quo, en combinación con un sentimiento de comodidad dentro de sí mismo que se aleja con indiferencia del “qué dirán”.

 

Casualmente, al leer la nota arriba mencionada, también vi las declaraciones de Mark Zuckerberg, el joven multimillonario creador de Facebook, quien da a sus empleados en Menlo Park, California, ciertos lineamientos a seguir, como: “Tener un auto caro y ostentoso no se considera cool en esta empresa, en cambio transportarse en bicicleta lo es”, “El énfasis está en el servicio, en el producto y no siempre en el dinero”. Así, a diferencia de lo que podría pensarse, privilegia el bajo perfil.

 

Asimismo, Zuckerberg rechazó el ofrecimiento de compra de su empresa por un millón de millones de dólares. Él mantiene privada su vida y podría decirse que Wall Street no lo intimida: se presentó en la bolsa de valores de Nueva York con su vieja sudadera de capucha. Y si bien crea controversia, al igual que Steve Jobs, también marca con su estilo las pautas de lo que para muchos hoy significa ser cool.

 

Ser cool, ¿qué valor tiene? Este sutil concepto parecería algo puramente banal, pero visto mejor representa un elemento vital de la supervivencia social, en el que se incluye la actitud, el comportamiento, la apariencia física, el autocontrol –en especial bajo momentos de estrés– y un estilo atrayente. Estos valores adquieren un valor estratégico dentro del grupo al que se busca pertenecer o liderar.

 

Hoy, de acuerdo a los twitteros, se considera cool a personas como Barak Obama, Cameron Diaz, Guillermo Arriaga, Jaime Camil, Montserrat Olivier, Consuelo Duval, Xavier Velasco, Johnny Deep, Kristen Stewart, Steve Jobs, Sting, Bono, Gael García, Diego Luna, Leonel Mesi y Miguel Bosé, entre otros.

 

El mundo cambia constantemente su concepto de cool. Pero queda clara una cosa: ostentar y presumir de ninguna manera es cool.

 

 

Foto: http://static1.squarespace.com/static/54ade7e3e4b0c0577b16532f/t/54adec1de4b0c8f53bdf3ffa/1420684328739/27ef868543abf9c4e16439c1aeb8f0bd.jpg?format=500w

 

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