ARTÍCULOS

El arte zen y la vida

Fecha 2017-08-18 10:43:36

No todo lo que vemos a primera vista es lo que parece. Esto se descubre al comprender la profundidad y el significado de las pinturas zen: los monjes que las realizan pasan horas y horas de práctica, en concentración y meditación para pasar de la percepción ordinaria al mundo de la iluminación, la iluminación entendida como la capacidad de sentir un momento de claridad y gozo más allá de lo obvio, un momento en el que todo es perfecto.

Aunque he visto las pinturas muchas veces, no las había comprendido. Tienen una base blanca, del tono de la tela, y sólo se aprecian unos cuantos trazos o pinceladas de tinta negra o gris. Por lo general son de origen japonés o chino, a simple vista me parecían poco interesantes, incluso algo naïve.

            El truco es ver más allá de las pinceladas. Se hace de la misma manera en que se mira un enigmático cuadro de ilusión óptica, en el que podemos ver, por ejemplo, un pato o un conejo. Para ser capaces de apreciarlos se requiere un cambio, un switch mental que modifique la percepción. Así, el arte zen es un método para buscar la verdad, otra dimensión de la conciencia y el misterio que se encuentra en la nada, en el fondo blanco de la pintura.

Dicho arte tiene varias capas de profundidad que el observador despierto puede apreciar, más allá de lo obvio y de la “realidad”. Esa es su magia. Lo podemos apreciar también en los jardines o espacios planos de arena con una que otra piedra, rodeadas por anillos que simulan ondas en el agua, creados con un rastrillo. Sobra agregar que estos jardines tampoco los había comprendido.

Su propósito es invitarnos a entrar a la dimensión de la conciencia a la que sólo se llega desde un plano sutil y poderoso: el ser. No desde los ojos como fuente de información, ya que estos sólo son el vehículo de la percepción.

Llegar a ese lugar es como mirarse en un espejo que refleja la perfección que ya somos. Y en eso radica su belleza.

 La vida es como el arte

En el mundo todo es cuestión de interpretación. Podemos verlo desde la superficie o a través de la conciencia, sumergirnos más allá de las formas y encontrar el verdadero sentido que unifica todo.

Cada minuto del día elegimos cómo queremos ver e interpretar “nuestro mundo individual”, lo cual determina nuestra calidad de vida. La postura que tomemos será la que gobierne nuestra percepción, nuestro sentir, nuestro actuar, nuestro pensar, nuestra salud, ¡todo! Cuando elegimos trascender lo obvio, la transformación es absoluta.

El reto es que nuestro ego es un ávido intérprete de la superficie. De inmediato etiqueta las cosas como “bueno o malo”, quedándose en las pinceladas del cuadro. En especial, cuando pasamos por una crisis aparecen los juicios, el miedo y la ansiedad.

            Cuando estamos en proceso de despertar podemos vislumbrar, quizá ocasionalmente, que hay otra dimensión, un espacio de serenidad más allá, que, cuando lo visitas, sientes el deseo irresistible de volver. Una vez iniciado el camino, no hay paso atrás. Nos convertimos en anhelantes buscadores de ese mundo sin palabras.

 A veces la ruta es difícil y dolorosa pero hay un llamado, algo en nuestra naturaleza que nos insiste en transitarla. Es nuestra misión en la vida.

Lo mejor es que en el momento en que tú y yo abrimos una rendija de conciencia, colaboramos a que la conciencia universal también se expanda. Y eso es lo que el arte zen intenta lograr. 

Comparte

Regístrate



Ingresa tus datos

Debes ingresar un correo

Twitter



Facebook



Esta Semana



LEER MAS

CONFERENCIAS


Conéctate...

A un pensamiento de distancia

“El lugar estará completamente a oscuras, por lo que se sugiere no llevar zapatos ni nada en la cabeza, mantener los brazos estirados frente a ustedes...

Lavar La Ropa