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¿Cómo recuperarte de un trancazo?

Fecha 2017-08-31 15:56:52


Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook, estaba de vacaciones en Puerto Vallarta con su esposo y unos amigos, cuando recibió una terrible noticia: su esposo había fallecido haciendo ejercicio en el gimnasio del hotel.

Esta experiencia tan dolorosa dio pie a su libro Option B, en coautoría con Adam H. Grant, en el cual comparte cómo encaró la adversidad y pudo salir adelante.

El libro me pareció bueno y honesto, en especial cuando narra sus experiencias con sus amigas, hijos y colaboradores después de la tragedia; así como las reflexiones que hace sobre el duelo, mismas que no había leído antes en ningún libro.

Las tres “P”

Sheryl nos comparte los estudios del doctor Martin Seligman, quien por décadas ha investigado la manera de manejar situaciones difíciles y salir de ellas. Seligman encontró que hay tres pensamientos que la mayoría de las personas repasa constantemente en la mente: “Nunca saldré de esto”, “tardaré años en recuperarme” y “esto afectará mi futuro”.

Lo alentador es que Seligman afirma que las personas nos recuperamos más rápido de lo que pensamos. Hay tres “P'” fundamentales que, al comprenderlas y superarlas, aceleran dicho proceso:

  • Personalización: la creencia de que fuimos nosotros los que fallamos. En el momento del shock, lo primero que aparece en la mente es “Fue mi culpa”. Y nos atormentamos pensando en las mil y un formas en que pudimos evitar el desastre.
  • Prolongación: la creencia de que lo sucedido afectará todas las áreas de la vida.
  • Permanencia: la creencia de que los efectos negativos de la experiencia durarán para siempre. 

Cientos de estudios demuestran que, tanto niños como adultos, nos recuperamos más rápido cuando nos damos cuenta de que la situación dolorosa no fue culpa nuestra, que no afectará todas las áreas de la vida y que tampoco el dolor permanecerá por siempre. 

Bueno, ¿pero cómo salimos de las tres “P”? La terapia conductual sugiere anotar en un papel cada una de las creencias que nos angustian sobre lo vivido y después desafiarlas con frases que comprueben que son falsas.

Por ejemplo, Sheryl escribió: “Mis hijos nunca tendrán una infancia feliz”. Y narra que, al ver la frase sobre papel, el estómago se le volteó: se acordó de muchas de las personas que en la niñez perdieron a sus papás y comprobó que su predicción no era correcta.

Muy bien, pero una vez que ya superamos las tres “P”, ¿qué más podemos hacer para mejorar el escenario?

Los expertos nos aconsejan pensar que las cosas pudieron ser peores.

“Asombroso, una de las cosas que más me ayudó fue enfocarme en los peores escenarios”, comenta Sheryl. “Durante los primeros días de desesperación, mi instinto fue buscar pensamientos positivos y Adam me sugirió lo contrario: piensa en cuánto peor pudieron haber sido las cosas.

—¿Peor?, bromeas, ¿verdad?— y su respuesta me partió.

—Dave pudo haber tenido esa arritmia cardiaca mientras manejaba el auto con tus hijos.

¡Wow! El pensamiento de perder a los tres nunca lo había tenido. En el instante me sentí infinitamente agradecida porque estaban vivos y sanos. La gratitud opacó parte del duelo”.

 Otro de los puntos básicos para recuperarnos es agradecer lo que sí tenemos. Entre más agradecidos seamos con la vida, con la familia y las personas que nos apoyan, sufriremos menos depresión o ansiedad y volveremos a sonreír más pronto de lo que imaginamos.

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