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Nuestros dos corazones

Fecha 2018-07-19 14:10:54

“Alexa, toca mi canción preferida”, “cuéntame un chiste”, “¿cuántas personas viven en Los Ángeles?”, le pedía Mateo, con 9 años de edad, al robot en forma de esfera que estaba sobre el mueble de su recámara. La inteligencia artificial ha dejado de pertenecer a la ciencia ficción y forma parte de la vida –como me presumía mi nieto. 

Lo curioso es que las empresas de innovación tecnológica ya no buscan expertos en tecnología, sino personas que tengan lo que un robot o una computadora no pueden tener: kokoro. ¿Qué es eso?

En japonés existen dos palabras para describir al corazón: shinzou y kokoro. ¿Por qué te hablo de esto?

El elemento vital

Todos deseamos tener la energía suficiente para sentirnos plenos, fuertes, sanos, felices y exitosos; la necesitamos como elemento vital para amar, trabajar y disfrutar de la existencia. Pero, ¿de dónde surge? Esos dos corazones que el idioma japonés describe son el origen mismo de la energía y de la vida. Como escribió Marcel Proust: “El verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos horizontes, sino en mirar con nuevos ojos”. Te invito a mirar con nuevos ojos a ese órgano que, en realidad son dos: tus corazones.

 Kokoro

Se refiere a un concepto que reúne alma, esencia, sabiduría, corazón, espíritu, intuición, sinceridad, mente y sensibilidad. Surge de la filosofía japonesa, su estética y religión.

Kokoro nos proporciona un tipo de energía que no envejece, no se cansa y no requiere alimento para sobrevivir. El término se puede usar para definir muchas cosas, por ejemplo, a una obra de arte o a un artista con la capacidad de captar el misterio; para describir a una persona con intuición y de buen corazón o a los luchadores de zumo cuando ganan un encuentro. Cuando deseas algo ardientemente se dice que posees kokoro.

En ese corazón hay una energía regenerativa que brinda claridad mental, ayuda a que el sistema inmunológico y endocrino funcionen mejor y seas feliz.

 Shinzou

Es el corazón físico, la bomba más eficiente que tenemos. En el feto se crea antes que el cerebro; ese primer latido que marca el principio de la vida. Es un músculo fuerte y vigoroso, da más energía de la que recibe, se comunica con todo el cuerpo de cuatro formas: neurológica, biofísica, bioquímica y energéticamente. No hay ingeniero mecánico que pueda duplicar la eficiencia de los latidos del corazón. Trabaja sin descansar ni un solo instante y, además, sin reconocimiento alguno. Para ser conscientes del trabajo que realiza, comparto los siguientes datos:

    • El corazón late 100 mil veces al día, 35 millones de veces al año y un promedio de 3 mil millones de millones de veces en una vida.

    • Es capaz de bombear cinco litros de sangre por minuto, 300 litros por hora en un sistema vascular de 70 mil kilómetros, lo que equivale a dar ¡dos vueltas y media a la circunferencia de la Tierra!

Sabemos que hay varias maneras de cuidar al shinzou: dormir bien, alimentarse de manera sana, hacer ejercicio, no fumar, evitar el sobrepeso y los excesos, descansar, hidratarse y demás. 

Para cuidar el kokoro ama, apasiónate, crea, perdona, ten buenas relaciones, conéctate con la naturaleza y sé coherente en los distintos aspectos de tu vida.

Te invito al seminario que daré sobre la “Inteligencia del corazón” el viernes 31 de agosto en el Restaurante El Lago, en Chapultepec. Whatsapp: 551485.4934

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