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¿Qué es la fuerza que nos impulsa?

Fecha 2018-08-17 13:45:47

¿Qué deseas? Parece una pregunta simple, mas no lo es. Tú y yo, como individuos, deseamos de manera inherente todo aquello que nos proporciona satisfacción, seguridad, abundancia, amor, salud, gozo y paz interna. Sin embargo, si te preguntara qué deseas “ahorita” en la vida, quizá responderías que en este momento deseas tantas cosas que no sabes por dónde empezar; o bien, que no deseas nada.

             Es asombroso comprobar que el verdadero deseo es impersonal, me refiero a que no depende ni necesita de tu voluntad; nace de la energía de cada célula del cuerpo y de su ímpetu para vivir. Cada órgano del cuerpo, desde el corazón, los pulmones y el cerebro, todo lo que forma parte de la naturaleza se desarrolla, crece y de manera espontánea despliega su vitalidad. El círculo de la vida se basa en el deseo mismo.

Por un momento imagina que no desearas nada, absolutamente nada, ¿por las mañanas tendrías ganas de levantarte, ir a trabajar o tener una pareja? No. Los deseos son la gasolina de la vida y entre más deseos tengas, más combustible y motivación para vivir, crecer y experimentar tendrás.

Si no tuviéramos deseos simplemente no sobreviviríamos.

¿Qué es un deseo?

“En el nivel del instinto, el deseo es una forma de hambre”, comentan Mark Robert Waldman y el doctor Chris Manning, en su libro NeuroWisdom. Para ellos, “satisfacer esa hambre es la principal meta de todo ser vivo”. El deseo es una energía que motiva y la motivación, a su vez, llena de energía y vida. Además, siempre irá acompañado de un recuerdo placentero o de una promesa de placer, pues de otra manera nadie lo desearía, ¿cierto?

 

El deseo es el esfuerzo de una posibilidad que busca manifestarse; es la avidez de la naturaleza por auto conocerse, auto completarse y auto expresarse a través de ti, de la música, de la poesía, del arte, de los sabores y de sí misma. Es lo que nos hace humanos y nos mueve a levantarnos por las mañanas o a desear una taza de café. Todos somos parte de esa misma potencia creadora.

 

Cualquier idea, objeto o negocio que existe en el planeta Tierra, nació de un deseo de crearlo. Y ese deseo es la fuerza que nos infunde el poder para atrevernos a saltar al vacío, iniciar un proyecto, comprar una casa o cambiar de rumbo.

 

Sin embargo, la vida se construye en lo cotidiano. Para crear tu día, pregúntate: “¿cuál es mi mayor deseo, hoy?” Todo lo pequeño y lo grande cuenta. ¿Qué te hace sentir bien o te promete placer? Si tienes la respuesta clara, entonces organiza lo necesario para cumplirlo. Cumplir cualquier pequeño deseo es como prender una vela en un cuarto oscuro, como lo diría el doctor Tal Ben-Shahar, de la Universidad de Harvard. Y los únicos responsables de iluminar dicho cuarto somos nosotros, nadie más.

 Cada una de esas velas que enciendes para ti es energía que te llenará, por lo tanto, de vida. ¿Qué te hace vibrar y levantarte por las mañanas? Cada día puede ser algo diferente…

 El deseo siempre promete placer

 Todo nace del deseo que promete placer. El placer estimula la motivación y la motivación te lleva a buscar más placer. Sin embargo, ojo, el cerebro está programado para poner más atención a aquello que nos causa dolor antes que a aquello que nos da éxtasis. Por lo que, si estamos sanos, cualquier experiencia que genere incomodidad o dolor nos llevará a evitarlo.

            Agradece tener mil deseos. Registra con conciencia, mediante los cinco sentidos, todas las sensaciones placenteras que experimentas y deseas experimentar, por pequeñas que éstas sean, y cúmplelas, pues son la fuerza creadora que te impulsará a crecer y a desarrollarte a ti y al círculo de la vida del cual formas parte.

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