ARTÍCULOS

Un agujero...

Fecha 0000-00-00 00:00:00

Un agujero…

 

Gaby Vargas

 

“¡Vengan!”, gritó un grupo de jóvenes a todos sus amigos. Era algo nunca antes visto. Los curiosos se acercaron a ver una computadora que se encontraba en la pared de un quiosco situado en los barrios bajos de Nueva Delhi. Comenzaron a abrir ventanas y a explorar Internet. Pronto grabaron música e hicieron presentaciones en Power Point sin instrucción alguna.

 

Sumatra Mitra, un científico hindú, realizó en 1999 un experimento llamado “Un agujero en la pared”, en el que desde su oficina monitoreaba el comportamiento de la gente ante una computadora.

 

Dado el éxito, decidió probar su experimento en un pueblo recóndito del sur de la India, en el que sus habitantes nunca habían visto una computadora ni hablaban inglés. Instaló el equipo de su “Agujero en la pared” en la parada del camión y se fue. Pasó un mes y no sucedió nada. Al mes y medio llegó un niño de 12 años que tocó la pantalla y, para su sorpresa, algo se abrió y aparecieron imágenes. Luego llegaron dos y luego tres y así poco a poco, el “Agujero en la pared” se convirtió en un gran atractivo.

 

Al poco tiempo los jóvenes realizaban búsquedas específicas en su dialecto en Google. Después de seis meses, Mitra se dio cuenta de que introducían palabras en inglés e investigaban para realizar su tarea. A los ocho meses era tal la navegación de los usuarios, que los niños empleaban hasta 200 vocablos en inglés, solos, sin ningún maestro.

 

Así se desarrolló el concepto “Escuelas Mitra”, que consiste en tener salones vacíos con una computadora y con distintos letreros que señalan las materias: biología, literatura, física, etc. Los niños y jóvenes usan la computadora para acceder al tema que les interesa, a la hora que quieren, pues la escuela está abierta las 24 horas del día.

 

Actualmente, el proyecto “Agujero en la pared” es famoso en el mundo por el gran éxito que ha tenido en educar jóvenes de muchos países con muy bajo costo, para después ingresar a las  

 

mejores universidades de Estados Unidos y Europa.

 

El doctor Mitra concluye lo siguiente:

 

· Un niño puede aprender solo, no importa dónde se encuentre.

 

· Un alumno no requiere de una computadora personal. Basta una por salón y por tema. Así entre todos aprenden y exploran lo que les interesa.

 

· No se requiere de la enseñanza del inglés ni de cómputo para el manejo de una computadora.

 

Nuestro agujero mexicano

 

En México también tenemos nuestro agujero relacionado con la educación, pero no es en la pared, sino el snte y se trata de dinero. Esto de acuerdo a los estudios que Mexicanos Primero, una iniciativa ciudadana independiente y plural, ha podido documentar.

 

Si bien en nuestro país hay maestros honestos y entregados –por cierto, con sueldos raquíticos– que cambian la vida de muchos estudiantes. También hay otro tipo de maestros que indignan y enojan. Ellos no dan clases, se les conoce como “comisionados sindicales”, y, contrariamente a lo que se esperaría de los educadores, abandonan su grupo, su escuela y se dedican a tareas sindicales. Por supuesto, no dejan la plaza laboral ni su salario de maestros, de hecho su sueldo llega a alcanzar 198 mil pesos al trimestre.

 

Mexicanos Primero, reporta que por lo menos hay 22,353 de estos “comisionados sindicales”. ¿Sabes lo que nos cuesta este ejército de falsos educadores a ti y a mí que pagamos impuestos? La cantidad asciende a, por lo menos, 1,700 millones de pesos anuales.

Me pregunto “¿Y la educación! ¿Y los 5 millones de alumnos con rezago educativo grave o ligero que hay en el país? ¿Y la formación de los jóvenes que pueden sacar este país adelante!”. Nada de eso, al parecer, importa.

 

Vaya agujero el que tenemos.

 

Tú puedes marcar la diferencia: vota en www.finalabuso.org para que esto cambie.?

 

 Foto:  http://cdn3.euroinnova.edu.es/euroinnova_es/img_destacados/l/Prevencion-Riesgos-Laborales-Educacion.jpg

 

Comparte

Regístrate



Ingresa tus datos

Debes ingresar un correo

Twitter



Facebook



Esta Semana



LEER MAS

CONFERENCIAS


Conéctate...

La niña del Derosipam

Una niña de ojos grandes y pestañas tupidas, al borde del llanto, abraza al autor. Duele el sufrimiento que se le dibuja en la frente. Tiene cerca d...

Baño De Bosque