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¿Cuál es tu nivel de fomo?

Fecha 2016-07-21 00:00:00

Era imposible no advertirlo. Al llegar al restaurante, la pareja pidió una mesa que estuviera cerca de un contacto de electricidad para conectar sus celulares, misma que quedó junto a la que teníamos Pablo, mi esposo, y yo ese viernes a medio día.

         Era notorio que una vez conectados, cada quien se dedicó a escanear con el dedo todo tipo de redes sociales y a imbuirse en sus propios videos o mensajes. Se reían y charlaban siempre con “alguien” lejos del momento y del lugar –nunca entre ellos. Se perdieron de su propia plática y convivencia.

Este deseo constante, o necesidad, de estar conectados a la red es algo nuevo que poco a poco se ha convertido en parte integral de nuestra vida. En inglés se le conoce como fomo, por las siglas de fear of missing out. Y se ha vuelto en un problema cotidiano y omnipresente en la familia, el trabajo y hasta en los tiempos de diversión.

Sin darnos cuenta, las pantallas nos han hecho prisioneros y pocos son los que se salvan, como si nos poseyera un temor a perdernos de algo, a ser excluidos o a ser ignorados. Sin contar con los libros que dejamos de leer, las pláticas que desaparecen con nuestra pareja o la deficiente convivencia con nuestros hijos que genera.

El fomo mezcla el miedo a quedar “desconectado” de planes de ocio o conversaciones con amigos, debido a no estar en línea, con la incapacidad de atender el volumen de información que el Internet trae a nuestra vida.

¿Alguna vez has sentido el impulso absurdo de enviar un tuit o postear una foto mientras haces una caminata mañanera o estás en un espectáculo? fomo es querer prestar atención a todo y no prestársela a nada. Sufrir de fomo es sentir que los demás se divierten a lo grande cuando vemos sus fotos en Facebook o Instagram, mientras nosotros estamos bajo una montaña de mucho "hacer nada".

Facebook, Twitter, Instagram o Pinterest…, tenemos miedo a estar desconectados, somos adictos a la red y al teléfono móvil, pero, sobre todo, a cada app que surge. ¿Mientras comes ves la pantalla del celular? ¿Vas al cine y miras el teléfono? Y lo que es aún peor: ¿manejas y miras el teléfono móvil? Tu adicción es más fuerte que la razón.

Si te interesa conocer tu nivel de fomo, puedes responder un cuestionario desarrollado por investigadores para medirlo. Entre las preguntas está la frecuencia con la que consultamos una red social, pero también qué tanto nos preocupa cuando los amigos se divierten sin nosotros, pues está comprobado que perdernos una fiesta o reunión puede hacernos sentir menos si es que no estuvimos convocados.

Si reflexionamos, es una arrogancia enorme pensar que debemos estar conectados todo el tiempo, como si el mundo dejara de girar sin nuestra participación. Cuando no podemos dejar el celular ni para comer o conducir no somos víctimas de la red, somos víctimas de nuestro ego, de una crisis de voluntad.

fomo no es otra cosa que una patología moderna sustentada en el desprestigio de la soledad y en el anhelo de pertenencia. La cura está en darnos cuenta de que la realidad no nos necesita, ni el mundo se verá afectado sin nuestras publicaciones en redes sociales.

La única forma de cura de fomo es la propia decisión de estar con los nuestros, con nosotros mismos y de ignorar al ego. ¿Sabes qué tanto afecta el fomo a tus actividades diarias, qué tanto el deseo de estar conectado permanentemente trastorna tus relaciones personales o tu trabajo? Te propongo investigarlo en:http://www.surveygizmo.co.uk/s3/1224008/FoMO. Estoy segura de que te sorprenderás.    

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