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Cruz roja.

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Si la sirena callara…

Gaby Vargas

 

Son las 10 de la noche y escucho el sonido de una ambulancia que transita por la calle, mientras leo en la comodidad de mi cama. Me doy cuenta de que me he vuelto insensible a esa sirena que forma parte del paisaje urbano. Ya no lo escucho y, puedo afirmar que nos sucede a la mayoría de los que habitamos en las grandes ciudades.

Dentro de la ambulancia hombres y mujeres entrenados en el manejo de crisis y con vocación de servir, esperan a que los apáticos transeúntes nos hagamos a un lado mientras, atentos al celular o a nuestro propio mundo, ignoramos el apuro del destinatario. Hasta que, hasta que…por supuesto, eres tú quien está dentro de la ambulancia, ya sea como paciente o acompañante.

 “Estas muy grave, te voy a tener que operar”, le dijo el doctor a Fernando Heraz, un joven de 24 años, cuando llegó a la Cruz Roja, a las 2:00 a.m. después de que se impactara con un trascabo  que trabajaban sin luces, ni señal alguna sobre las obras del Metrobus del Eje Central.

“Una de cada diez personas que llegan como tú se salva”, me comentó el doctor una vez que salí de la crisis. No me acuerdo de nada. Sólo sé que la ambulancia llegó de inmediato, me desatoraron del volante, me acostaron en la camilla y desperté dentro de la misma al escuchar que decían: “suero, rápido, rápido”; traía hemorragia interna y múltiples fracturas.

“Después de haber estado sedado durante tres semanas con el abdomen abierto”, me comenta Fernando, “recuerdo pocas cosas. Lo que si te puedo decir Gaby, es que la atención que recibí aquí en la Cruz Roja, fue lo que hizo mi estancia más fácil. Llevo cuatro meses de rehabilitación y mis papás no hubieran podido pagar todos los gastos que ascendieron a cerca de 2 millones de pesos. Sólo pagamos 27 mil pesos por todo”.

         Qué orgullosa me sentí al dar un recorrido por las instalaciones de la Cruz Roja. La calidad del hospital, el equipo, la limpieza, la amplitud y lo profesional de todos, desde choferes, enfermeras, hasta el personal de intendencia, es impecable.

 

¿Sabías que?

El costo diario, sólo de la Cruz Roja del D.F. es de:

* 250 mil pesos y sólo se logra recuperar el 20% por medio de las cuotas de recuperación; es decir unos 50 mil pesos diarios, cuando mucho.

 

Incluye:

·        Hospitalización de promedio 60 pacientes. Atención en urgencias, terapia intensiva, medicamentos y material de curación

·        12 cirugías al día

·        Alimentación de pacientes y gran parte del personal

·        Toma de 100 estudios de rayos X

·        550 exámenes de laboratorio clínico

·        Gasolina de 45 ambulancias en los tres turnos

·        Docencia de 50 médicos residentes que cursan  especialidades de cirugía general, cirugía plástica, anestesiología, trauma y ortopedia

·        Formación de 80 estudiantes de enfermería en el nivel técnico profesional

·        50 consultas de seguimiento y  50 sesiones de rehabilitación

·        La captación de unas 30 unidades de sangre altruista

·        Sueldos y prestaciones de 510 colaboradores.

·         Energía eléctrica, gas, teléfono, mantenimiento de equipos médicos, de informática y del inmueble.

 

Además, dan servicio las 24 horas y 365 días; y realizan traslados, rescates urbanos, en montaña y acuático en delegaciones de todo el país.

Ignoro a cuántos miles y miles de personas, ese sonido de la ambulancia les ha salvado la vida al marcar 065. Pero, ¿te imaginas que la sirena callara? ¿Qué no la escucháramos más? ¿Qué no tuviéramos ese maravilloso servicio?

 

         Hoy tú y yo, tenemos la oportunidad de ayudar y donar.

 www.cruzrojamexicana.org.mx Bancomer, 0147592957 Cruz Roja mexicana I.A.P.

 

 

 

 

 

 

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