El mejor alimento para tus células

Fecha 2017-04-24 10:14:09

Entre más conozco sobre los detalles en las mil funciones de nuestro organismo, más me asombro de la  gran inteligencia que lo gobierna. No cabe duda de que el diseño de nuestra complexión es perfecta, y que tenemos mucho más control sobre cómo nos sentimos de lo que imaginamos.

Por unos segundos te invito querido lector, lectora, a que te quedes quieto y coloques las manos hacia arriba sobre tus muslos. Sólo siéntelas. ¿Alcanzas a percibir el calor y la energía que de ellas emana? Pues esa sutil sensación, que sólo se percibe si nos fijamos, se llama: vida. Son los litros y litros de sangre que circulan por las venas y nos dan milagrosamente la capacidad de vivir.

Esto, más el 90 por ciento de todas las funciones en nuestro cuerpo, son posibles gracias a un sistema que casi nunca atendemos ni volteamos a ver: el Sistema Nervioso Autónomo o SNA.  Funciones tan complejas como el latido del corazón, el metabolismo, nuestra respiración, circulación, eliminación, digestión y un sin fin de actividades más que nuestro SNA lleva a cabo de manera callada y anónima. ¿Cuándo has pensado en ayudarlo a realizar mejor todas sus tareas? Te aseguro que nunca, ¿verdad?

         Pues hoy comparto contigo, la mejor forma de ayudar a que tu SNA haga su trabajo de manera óptima, y por ende a todas las funciones de tu organismo: respirar bien. Sé que todos hemos oído mil veces un “inhala profundamente y exhala” cuando se trata de relajarnos. Si bien intuimos que es algo bueno y así se siente, sin embargo no sabemos bien a bien por qué. Aunado a que la mayoría de los adultos, por diversas razones, hemos olvidado la forma correcta de hacerlo.

          

Un poco de anatomía

Vayamos un momento a recordar que el SNA se divide en dos sistemas: el simpático y el parasimpático. Imagina que el primero es el acelerador de tu cuerpo y el otro es el freno. Cuando por ejemplo vas a dar un discurso o decir unas palabras, sientes la boca seca ¿no? pues es gracias a tu sistema simpático que te prepara para un “atacar o huir” al generar cortisol. En cambio el parasimpático hace lo opuesto, te calma, te relaja para “descansar y digerir” y activa la producción de la hormona DHEA que se asocia con renovación y bienestar.

Con el tipo de vida que llevamos y lo que afecta nuestra respiración, no es de extrañar que cada día el registro sobre problemas de sueño, cardiovasculares y digestivos, aumente. En cambio, cuando tu SNA se armoniza, entra en una coherencia ideal, que hace que el oxígeno y los nutrimentos lleguen de manera eficiente a nivel celular y le proporciona a todo tu organismo grandes beneficios.

La clave para devolverle a tu cuerpo ese estado de armonía es tan sencilla como respirar bien. El doctor Arthur Guyton, considerado el padre de la medicina moderna, afirma que si nos fuéramos a la raíz del sufrimiento físico y emocional a nivel celular, encontraríamos que es el resultado de una reducción de oxígeno. De la misma manera el doctor Andrew Weill, dice que si tuviéramos que hacer una sola cosa para mejorar nuestra salud, no dudaría en recomendarnos respirar bien.

 

¿Cómo hacerlo?

1.- Exhala todo el aire que tengas, al igual que te aseguras que una maleta esté vacía antes de empacarla. Incluso contrae el abdomen para exprimir todo el aire que haya en tus pulmones. El 80 por ciento de tu capacidad pulmonar está a los lados y en tu espalda. Así que cuando creas que ya no hay nada, sigue exhalando y verás cuánto espacio se desperdicia para que el aire fresco y limpio llene de nuevo tus pulmones. Inhala y repite el ejercicio cinco veces, poniendo énfasis en la exhalación.

 

2.- Fortalece tu diafragma.- Al inhalar con el diafragma, el abdomen se expande como un globo, tal y como les sucede a los bebés. Cuando la parte baja de las costillas se expande es señal de que respiras correctamente. Muchas veces al estar preocupados o por contraer y disimular un abdomen, respiramos con la parte alta de las costillas, lo que no es correcto. Así que inhala profunda y lentamente hasta el máximo de tu capacidad pulmonar. Relaja los hombros y exhala con entusiasmo todo el aire, hasta contraer el estómago. Repite el ejercicio cinco veces.

Si pudiéramos ver el equilibrio que le proporciona a tu SNA y el masaje interno que le damos a todos los órganos internos y los beneficios que conlleva, no dudaríamos en repetir estos dos ejercicios unos diez minutos todos los días.

Es importante saber que al hacer estos simples ejercicios, al principio te cansas como con cualquier tipo de rutina en el gimnasio; incluso si practicas mucho ejercicio cardiovascular. Esto se debe a que fortalecen el corazón más no nuestros músculos respiratorios.

Por último ten en mente, que tu postura es muy importante, afecta hasta el 30 por ciento de tu habilidad para respirar. Endereza siempre tu espalda. La clave está en imitar a Superman cuando se quitaba la ropa de Clark Kent; además, de aumentar tu capacidad pulmonar y beneficiar todos tus sistemas a nivel celular, de inmediato te verás más alto, más atractivo y más confiado. ¿Vale la pena, no?

 

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