¿Qué es lo que en verdad deseas?

Fecha 2018-05-29 09:54:55

Un cuento yogui narra que un día un hombre salió a caminar. Caminó y caminó hasta perderse. Accidentalmente dio con el paraíso, pero como llegó muy cansado pensó: “¿Dónde podré descansar y dormir?”. Entonces vio a su alrededor y encontró un árbol frondoso rodeado de pasto verde muy suave. Se recostó y durmió un plácido sueño durante varias horas.

Al despertar pensó: “Tengo hambre”, así que imaginó todas las delicias que siempre quiso comer. Y las delicias aparecieron repentinamente; las devoró sin cuestionarse nada. Una vez satisfecho, pensó: “Cómo me gustaría encontrar algo para beber”. Todas las bebidas que le gustaban aparecieron.

Ya con un poco de alcohol en el cuerpo, la mente inestable comenzó a surgir, es decir, el chango mental comenzó a brincar (en la tradición yogui, la mente se asocia con el chango porque ambas poseen dos cualidades muy similares: brincan de un lado a otro e imitan todo a su alrededor). Fue entonces que el hombre empezó a cuestionarse: “¿Qué pasa aquí, cómo es que pensé en comida y apareció la comida, pensé en la bebida y también apareció? Seguro hay fantasmas…”. Y los fantasmas aparecieron. “Seguro me van a torturar…” Inmediatamente los fantasmas lo rodearon y lo torturaron.

 

Así trabaja nuestra mente

Este breve cuento nos ilustra la manera en que trabaja la mente y las leyes universales que la rigen, pero que todavía no alcanzamos a comprender. Imagina le hubieras mostrado el teléfono celular a un habitante del planeta hace 200 años y le hubieras dicho que se puede hablar con alguien que se encuentra del otro lado del mundo. Jamás te hubiera creído, ¿cierto?

Pues lo mismo sucede con la compresión del poder de la mente. Nos encontramos en el kínder y todavía jugamos con plastilina, incapaces de resolver las ecuaciones. Pero cuando abramos los ojos, veremos que podemos elegir nuestra experiencia.

La ley universal de la causa y el efecto nos dice que todo lo que vemos y experimentamos es el efecto de una causa. ¿Y cuál es el origen de la causa? Nuestros pensamientos. Al ignorar este hecho, el control que tenemos sobre la vida es mera fantasía.

Tenemos que tener muy claro que construimos nuestra experiencia, para enfocarnos en lo que deseamos obtener. Si vamos al fondo, lo que todos queremos es bienestar interior y bienestar en lo que nos rodea. Ese bienestar llevado al cuerpo se traduce en salud y placer; llevado a la mente, en paz y en gozo; a las emociones, en amor y en compasión y a la energía, en felicidad y éxtasis. Lo que buscamos es una armonía total.

Es por el bienestar que trabajamos, nos reunimos con amigos, viajamos, acudimos a una iglesia o templo o decoramos la casa. En todo nos mueve lo mismo: el bienestar por fuera y por dentro. ¿Por qué no comprometernos con lograrlo? Podríamos iniciar cada día con un pensamiento como: “Hoy a donde sea que vaya, crearé bienestar”. Si fallamos cien veces, volvemos a intentarlo otras cien, hasta que la mente lo convierta en un hábito, por ende, en realidad.

Organiza tu mente

Las cuatro áreas de la vida que alineadas nos llevan al bienestar total son: los pensamientos, las emociones, el cuerpo y la energía. Una como consecuencia de la otra. Ojo, absolutamente todo nace del deseo de obtener algo, el cual luego se manifiesta en el mundo interior y exterior. Es por eso que frente a la carencia habría que pensar en la abundancia, frente a la adversidad, en confianza, frente al temor, cultivar la fe, así como cultivar pensamientos de todo aquello que si queremos crear. Y por el contrario, recuerda: “fuera de mente, fuera de la experiencia”. Ese es el poder de la mente, ojalá algún día logremos comprenderlo.

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