“Siempre nos estamos preparando para vivir, pero no vivimos nunca”¡Cuánta razón tiene Ralph Waldo Emerson!
Llegaron unos días de descanso. En este lapso, que siempre parece repentino frente al largo período de cotidianidad, obligación y trabajo, en especial durante esta pandemia, más nos valdría aprovechar el tiempo de la mejor forma posible para realizar un cambio de valores y no un simple cambio de actividades.
Es un hecho que hay que aprender a vacacionar bien; emprender el viaje con el ánimo de apartar las escenas de la vida ordinaria y estar abiertos a lo imprevisto, a la sorpresa, al descubrimiento y al ocio. Para esto, necesitamos disciplina. Ésa que empleamos en el trabajo, es la misma que requerimos para descansar.
Aquí cuatro situaciones que nos impiden descansar:
- No administrar el descanso.- ¿Alguna vez te has dicho “Necesito vacaciones de las vacaciones?” Es decir, llenaste el tiempo con tantas actividades, lugares y desvelos que te fue prácticamente imposible relajarte y descansar? O bien, ¿otras veces el tiempo de las vacaciones lo inviertes en actividades pasivas que aportan poco, como permanecer acostados, sentados o recostados viendo las pantallas en una especie de trance hipnótico mientras consumes algún tipo de comida chatarra? Vivir en los extremos, es no saber administrar el tiempo.
- Permanecer conectados.- ¿Eres de las personas que llevan su cuerpo a la vacación mientras tu mente permanece enrolada en asuntos de trabajo que te mantienen pegado al celular para ver si: “No se ha ofrecido algo” y además te aseguras de engancharlo al resorte del traje de baño para estar ¡localizable? O bien, ¿empacas tu laptop, antes que cualquier otra cosa, para así poder continuar con el trabajo a distancia?
- Temer al tiempo libre.- Quienes son adictos al trabajo, temen al tiempo libre, se sienten ansiosos o culpables cuando intentan relajarse, por lo que “no están totalmente” en ningún lugar. Su cuerpo puede estár en el camastro, en el campo o en la montaña, mas su mente está en el trabajo.
- Ser una persona aburrida o quejosa.- En las vacaciones se requiere de la disposición a la aventura y la voluntad de reír y pasarla bien. Pocas cosas arruinan este período como que en el grupo se incluya –o se sea-, una persona aburrida o quejosa, a la que nada le parece, nada le sorprende y nada le interesa. Al poco tiempo de estar con este tipo de personas, todos buscan la manera de escapar lo más rápido posible.
Las vacaciones son una pequeña ración de fiesta, si. Una inversión, un tiempo para nosotros mismos, lejos de horarios, jefes, computadoras y política. Mas el cuerpo descansa -solo y cuando-, la mente descansa. Aprovecha este tiempo para darle salida a ese personaje que se rebela y juega con los niños, descubre la belleza, la profundidad de un libro, la sabrosa conversación con el amigo y la paz de estar solo.
No tenemos que ir muy lejos para disfrutar estos días de descanso. Visita tu propia ciudad, que muchas veces, por vivir en ella, pasamos por alto rincones fascinantes, fachadas, barrios, parques y demás. Ahora que si eres de las personas afortunadas que puedes visitar otro país, sé un viajero en lugar de un turista. Camínala, conoce gente, costumbres y entornos que enriquezcan tu vida.
Las vacaciones constituyen más que una simple oportunidad para reponer fuerzas. Son, por encima de todo, una oportunidad para vivir en el presente, para descubrir lugares y replantear nuestros valores. Su tiempo es tan corto, que si… más nos vale aprender a vacacionar bien.