dignidad interior

Un campesino se levanta siempre de buen humor a trabajar la tierra; una mamá soltera sostiene una familia y nunca se queja; después de dos horas de transporte, un trabajador llega sonriente diario a su trabajo. ¿Qué es lo que tienen dentro que les da esa fortaleza para perseverar en la mayoría de las circunstancias? ¿Qué hace que se levanten, se sacudan el polvo y continúen a pesar de tristezas, decepciones o dolores que pesan? Su dignidad interior.

 

La dignidad interior. Hay personas que muestran una fortaleza sobrenatural y una ecuanimidad elegante y envidiable ante circunstancias difíciles. ¿Qué compone dicha dignidad? podríamos decir: resiliencia, fe, determinación, valor y amor. Por otro lado, hay personas que, por el contrario, ante una circunstancia adversa, pierden por completo el control y se presentan explosivos o cambiantes como los minutos del reloj. La mayoría nos encontramos en medio. Por una razón u otra, nuestro nivel de resiliencia y compostura puede fluctuar por épocas o días.

 

Si bien la dignidad interior es la que nos da la fortaleza, el valor, la claridad para actuar y sacar la casta; quienes hemos pasado por momentos o épocas difíciles por alguna enfermedad, situación económica, ruptura amorosa o una decepción, sabemos que suele tomarnos por sorpresa y sin preparación alguna. Cuando dichos retos se presentan pueden doblarnos las rodillas o sumirnos en la depresión; y si no tenemos cuidado, arrojar por la ventana nuestra dignidad interior o autoestima, también.

 

Todos podríamos presumir de tener dicha dignidad, claro, siempre y cuando todo marche bien en nuestras vidas. El reto es poder ejercerla cuando la vida nos jala el tapete. Es ahí cuando toca evitar que las emociones drenantes como el enojo, la ansiedad o la tristeza nos pongan un grillete. Los estudios muestran lo dañino que esto puede ser para nuestra salud, capacidad de desempeño, relaciones y claridad mental. El cortisol que esto produce en nuestro sistema permanece por largos periodos y puede ser muy tóxico. ¡No vale la pena!

 

¿Cómo fortalecer la dignidad interior?

 

Así como fortalecemos los músculos al practicar cualquier tipo de ejercicio, podemos también fortalecer la dignidad interior precisamente cuando todo fluye en nuestras vidas; es más, diría que es algo imprescindible de practicar. La dignidad nos eleva a planos en donde las posibilidades se encuentran, donde las situaciones se transforman y conseguimos crear mayor estabilidad en nuestras vidas. Ahí, descubrimos que podemos tener más control sobre nosotros cuando así se necesite.

Comparto contigo querido lector la técnica de Respiración de Corazón creada por HeartMath Institute, que te sugiero practiques todos los días por unos minutos, hasta que se vuelva un hábito natural. Puede ser por las mañanas al despertar o por las noches antes de dormirte.

 

  • Cierra los ojos y dirige tu atención al centro del pecho, el área del corazón. Respira un poco más lento de lo normal; inhala durante 5 o 6 segundos y exhala durante 5 o 6 segundos. Imagina tu respiración como una ola que llega a la playa y se desvanece para luego regresar de nuevo al mar. Si es necesario, puedes colocar una mano sobre el área para mantener tu enfoque.

 

  • Ahora imagina que respiras a través del corazón. Inhala lento y exhala lento.

 

  • Una vez que te sientas cómodo con la respiración, inhala esa dignidad, ese control y fortaleza interna que anhelas reforzar. Visualiza cómo entra a todo tu cuerpo y lo inunda de ella.

 

  • Practica esta respiración y descubre cómo tu dignidad interior aumenta para enfrentar lo que el día o la vida te depare.

 

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