El reto es perfección o muerte

En cualquier segundo puede morir.
Uno de los camarógrafos del equipo de filmación de plano no puede sostener la mirada a través de la lente: Alex Honnold, de 33 años, apoya el peso entero de su cuerpo sobre la punta de un pie que se aferra a una pared de 975 metros de altura, mientras con las uñas de dos dedos rasguña cualquier saliente para moverse de un punto a otro.

Todo el equipo que lo acompaña sabe que los escaladores que han intentado este ascenso free solo –como se le conoce en el mundo del montañismo al ascenso sin protección, arnés o cuerdas– han fallecido. El reto es perfección o muerte.

“Durante años pensé en escalar El Capitán, pero siempre me decía: eso en verdad da miedo”, comenta Alex quien entrenó a conciencia para hacer el ambicionado ascenso a la montaña de granito que es la más alta, más vertical y más peligrosa de la Tierra, localizada en el parque nacional de Yosemite. “En cuanto empiezas a dudar estás jodido”, declara Honnold en una entrevista y nos da una lección.

Atrás de unos ojos vivos y la sonrisa de niño se esconde un control mental, una serenidad y una confianza propios de alguien muy trabajado y maduro.

En el documental Free Solo realizado por National Geographic, que recibió el Óscar al mejor de su categoría en 2018, llama la atención la actitud y la resiliencia de Alex. Durante poco más de la hora y media que dura el vértigo del espectador, conocemos un poco de su vida.

Resiliencia
Al ver el documental –que te recomiendo– me queda una palabra en la mente: resiliencia física, mental y emocional, que finalmente es la que llevó a este deportista a lograr su meta y la que podría llevarnos a nosotros a lograr las nuestras.

¿Acaso esa palabrita no designa lo más importante que practicar en este mundo tan cambiante? ¿No sería también importante enseñarla a nuestros hijos? ¿Cómo se logra, se nace con ella?

Una vida plena y satisfactoria no depende de la ausencia de experiencias dolorosas o adversas, sino de cómo respondemos ante este tipo de situaciones, logramos crecer con ellas y aprendemos a ser mejores a partir de nuestros peores momentos.

La resiliencia es la capacidad de prepararse, adaptarse y recuperarse de situaciones de estrés, reto o adversidad. Es la capacidad para sanar y avanzar, tener mejor calidad de vida y, en especial, buena salud.

El término viene de la física y se refiere a la facultad de un material para recuperar su forma inicial después de soportar distintas temperaturas o una presión que lo deforma. Y si bien hay personas que nacen con más capacidad de resiliencia que otras, es algo que se desarrolla y se aprende. Veamos cómo Alex la aplicó en su hazaña:

1.Se preparó, se preparó y se preparó. Durante los tres años que entrenó religiosamente tuvo varios accidentes, de los cuales aprendió lecciones.

2.Tuvo la paciencia y la tenacidad de hacer los ejercicios de rehabilitación, así como la garra para volver a intentar el ascenso con un pie lastimado.

3.En una libreta llevó un registro de cada paso, cada etapa de la montaña y sus dificultades, para estudiarlos hasta dominarlos.

4.Se hizo autónomo emocional y físicamente. Sus compañeros comentan que es alguien retraído, callado, frío y franco, pero con la meta muy clara. Vivía en una camioneta con lo mínimo indispensable.

5.Entrenó a diario su fuerza y concentración, pero también su descanso.
Finalmente, el 3 de junio de 2017 la determinación férrea lo llevó a conquistar a El Capitán, una proeza nunca antes realizada por el hombre.

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