Los niveles de felicidad en una “U”

Cuando eres niño piensas que los adultos son aburridos y están alejados de todo lo que proporciona diversión. Cuando eres joven, te imaginas que su vida carece de la chispa y de la felicidad que gozas. Cuando eres adulto joven, el mundo es sólo tuyo y descartas todo lo que se asocie con gente mayor o vejez. La pregunta es: ¿en realidad los jóvenes son más felices que los adultos y que los adultos mayores? ¿Qué opinas?

Al respecto, las universidades de Stoney Brook y Princeton realizaron estudios acerca de los niveles de felicidad a lo largo de la vida. Los resultados curiosamente se repiten en 72 países tanto desarrollados como en en vías de desarrollo y forman una “U”. Es decir, al inicio de la vida adulta nos sentimos felices, buscamos pareja, cursamos una carrera y demás, nos encontramos en el punto más alto de felicidad, esto nos ubica en el número 7 en una escala del uno al diez. Alrededor de los 26 años comienza el declive que toca fondo alrededor de los 46, con el nivel de felicidad más bajo, un 6.3, es lo que solemos conocer como la “crisis de la mitad de la vida”. Aquí la preocupación, la tristeza y el estrés suelen incrementarse.
Te das cuenta de que el mediodía de la vida ya comienza y te aterra, a todos nos aterra. De ahí que correr, hacer maratones, pesas, ejercicio, yoga o interesarnos de pronto en alimentarnos bien se pueda convertir en una obsesión. Con ello intentamos huir de la amenaza de la vejez como de nuestros propios pensamientos al respecto. Incluso la categoría que incluye a esta edad es la más nutrida.
En esta etapa de nube gris te cuestionas todo lo que has hecho y resaltas todos los proyectos que no concluiste y, por los años que ya tienes, quizá nunca concluirás. Si a esto sumas las pequeñas pérdidas físicas que de manera natural experimentamos, resulta un desazón cuyo origen, bien a bien, no puedes identificar. Sólo te sabes y te sientes infeliz o no tan feliz como antes.

¡Nadie te lo dice!
Sin embargo y a pesar del culto que le damos a todo lo que tenga que ver con la energía y la juventud, los estudios muestran que al acercarse los 50 años de edad, la gráfica de la felicidad viaja en línea ascendente hasta el otro punto más alto que forma la “U”, condición que continúa hasta cumplir los 80 años. Es decir, en ese regreso a casa –si pasas de los 50 lo habrás confirmado– entre más años pasan, más feliz te sientes. Pero ¡nadie te lo dice! Al contrario, la publicidad, la sociedad joven y los medios sugieren que la nube negra de la decrepitud esta por alcanzarte.
La buena noticia es que una vez que superas la crisis de la mitad de la vida y si te has ocupado de cultivar tu interior, de abonar tus amistades, de hacer lo que amas, el regreso a casa se vuelve cada día mejor y mejor. Eres más consciente, estás más despierto a los regalos que la vida te da de manera gratuita. Tu enfoque, tus intereses cambian de lo material a lo espiritual, a la búsqueda de la verdad, de la conciencia y del ser. Te descubres más libre y más pleno. Y si bien el camino hacia el interior es arduo, mientras lo transitas vas recogiendo el gozo de descubrir que el espíritu, lejos de deteriorarse, crece y se expande.
Hoy, en esta segunda mitad de mi vida, en este mes en el que cumplo años, me doy cuenta de que a pesar de las pérdidas que he vivido, valoro y aprecio más que nunca estar viva. Y eso que apenas voy a la mitad del ascenso en la curva. El asunto no pinta nada mal…

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