¿Cómo dejar de criticar?

“Ojalá no me toque con ellos en la mesa”, le comentó Lucía a su esposo, al ver a una pareja incorporarse al grupo en el lobby del hotel, para más tarde entrar al salón a cenar. La distribución de las mesas sería totalmente aleatoria.
Se trataba de una cena en la oscuridad, organizada por la fundación Ojos que Sienten, para crear conciencia de las dificultades y el desarrollo de habilidades que una persona invidente tiene para llevar a cabo el acto, en apariencia sencillo, de consumir alimentos. Toda una experiencia para quienes damos por hecho el privilegio de la vista.
“Para escapar de cualquier rayo de luz entramos por un pasillo oscuro que serpenteaba, hasta internarnos en la oscuridad total del comedor. Nuestros guías eran personas invidentes que nos sentaron al azar.