¡Qué frágiles e inseguros podemos ser los seres humanos! No cabe duda de que cuando una persona se siente desvalorada o poca cosa o cifra su valor personal con base en los objetos materiales, se convierte en el perfecto alimento para los tiburones. ¿A qué me refiero?
Cuando lo escuché comentar en una reunión ¡no lo podía creer!, a pesar de que sé que los mercadólogos y publicistas conocen bien nuestro punto ciego –léase el ego–, y que todas las campañas exitosas apelan a esa necesidad de sentirnos aceptados, diferentes, especiales y exclusivos.
En verdad pienso que hay algunas marcas que exceden los límites y explotan todo el potencial de nuestras inseguridades para posicionar y vender sus productos como objetos de deseo. Y si bien es una técnica común y recurrente, hace poco me enteré de una en especial que me causó irritación y enojo.
¿La publicidad promueve el materialismo?
