Sin duda algo en el cuarto cambió, pero ¿qué fue?
«Formen un círculo entre todas –nos ordenó el maestro a las 15 alumnas–. Ahora caminen cinco pasos en la dirección que les plazca y después deténganse.» Una vez ubicadas en los sitios que elegimos, el profesor tomó a tres compañeras de los hombros y las cambió de lugar. «Sólo observen qué sucede», nos dijo.
Al sacar a Alicia del círculo que habíamos formado y dejarla viendo hacia afuera, varias sentimos que algo se contraía en nuestro plexo solar. Físicamente hubo un cambio, pero energéticamente también, y ése es el punto al que quiero llegar.
¿Alguna vez has sentido la mirada de alguien que se posa sobre ti, aun cuando estás de espaldas? ¿O te ha pasado que durante una conversación en grupo te has sentido invisible cuando el orador no te incluye con su mirada? ¿Al entrar a una casa has experimentado agrado o desagrado? La responsable de lo que narro es la energía. Ese elemento intangible que afecta nuestras vidas de manera inconsciente y es una realidad. Pero…
¿Qué es la realidad?
