Entre más conozco sobre los detalles en las mil funciones de nuestro organismo, más me asombro de la gran inteligencia que lo gobierna. No cabe duda de que el diseño de nuestra complexión es perfecta, y que tenemos mucho más control sobre cómo nos sentimos de lo que imaginamos.
Por unos segundos te invito querido lector, lectora, a que te quedes quieto y coloques las manos hacia arriba sobre tus muslos. Sólo siéntelas. ¿Alcanzas a percibir el calor y la energía que de ellas emana? Pues esa sutil sensación, que sólo se percibe si nos fijamos, se llama: vida. Son los litros y litros de sangre que circulan por las venas y nos dan milagrosamente la capacidad de vivir.
Esto, más el 90 por ciento de todas las funciones en nuestro cuerpo, son posibles gracias a un sistema que casi nunca atendemos ni volteamos a ver: el Sistema Nervioso Autónomo o SNA.
El mejor alimento para tus células
