¿Un mundo sin flores y sin abejas?

“Si sólo pudieras ver el milagro de una sola flor con claridad, toda tu vida cambiaría.”
Buda

Son antenas y mensajeras de otra dimensión. En su presencia, la energía de un lugar cambia y se eleva. Invitan a conectarnos con nuestro interior y el alma se alivia. Observas su diseño y compruebas que sólo una inteligencia Divina pudo haberlas creado. Contienen en sí toda la belleza del cosmos. Son representantes del encanto, de la armonía y la perfección en el planeta; por supuesto te hablo de las flores. ¿Acaso podrías imaginarte una vida sin ellas? pues en unos años –de no hacer algo, esto podría ser una realidad.
Para nosotros los habitantes de la Tierra, la existencia de las flores es algo tan vital como el alimento; su propósito es contribuir a la estética, a la armonía, a la elevación del ser, a la inspiración, al placer y el hallazgo de lo infinito en lo finito. Y como visitantes de este planeta, es nuestra obligación y necesidad cuidar de estas bellezas.
Pues resulta que la posibilidad de vivir en un futuro cercano en un mundo colmado de concreto y tecnología pero sin flores, es real. Sucede que una de las formas naturales que garantiza su reproducción y existencia son las abejas. Estos pequeños insectos son mucho más importantes de lo que pensamos; sin ellos, tampoco habría frutos ni semillas. Es más, sin las abejas, la vida tal como la conocemos, no sería posible porque son un elemento vital para el equilibrio ecológico de nuestro planeta. ¿Lo hubieras imaginado?
Flores y abejas se necesitan para subsistir, pero las abejas también se encuentran en peligro de extinción. El corazón se encoje de saber que estos laboriosos seres están desapareciendo a pasos agigantados en la impunidad total y a costa de enriquecer empresas que fabrican pesticidas, herbicidas e insecticidas tan controversiales en el mundo entero.