¿A qué le ponemos atención?

Un señor que paseaba por el campus de la Universidad de Harvard se detuvo ante un estudiante para preguntarle cómo llegar a un sitio determinado. Mientras el joven le daba las indicaciones, dos trabajadores se atravesaron entre ellos cargando una puerta. Entonces sucedió algo extraño: el hombre que originalmente había hecho la pregunta cambió de lugar con uno de los cargadores. El estudiante continuó con las indicaciones sin percatarse de que la persona a la que se dirigía era totalmente diferente: más alta, de mayor de edad, con diferente ropa y diferente voz. Tú, ¿lo hubieras notado?
Lo que arrojó el experimento que realizaron Simons y Levin, publicado en Psychonomic Bulletin and Review en 1998, fue que más de la mitad de los que participaron en él continuaron dando las instrucciones, sin advertir en absoluto que la persona a la que se dirigían era otra.