¡A quitarse los zapatos!

Toño aventó los zapatos en cuanto llegó a la playa y se echó a correr. Desde lejos se podía ver el gozo que emanaba todo su cuerpo como resultado de estar descalzo.
Los investigadores revelan que ese simple acto que los niños hacen de manera natural y disfrutan por instinto, tiene grandes beneficios para la salud. Le han dado el término de grounding en inglés, que podemos traducir como: conectar con o arraigarnos a la tierra.
Toño es un niño de 10 años, vive en el pequeño departamento de un edificio situado en una colonia inmersa en la plancha de concreto que es la Ciudad de México. Él y sus dos hermanos tienen muy poco contacto con la naturaleza. La escuela a la que asisten no tiene áreas verdes, sólo un gran patio de cemento al que salen a jugar durante el recreo.
Después de haber pasado diez días de vacaciones totalmente descalzo, Toño se resiste a encarcelar sus pies de nuevo dentro de los zapatos rígidos de la escuela. Experiencia que muchos adultos también hemos tenido. La naturaleza habla…