¿Por qué debemos agradecer? Hay días en que te sientes como el coyote de la caricatura que persigue al correcaminos: todo te pasa y nada te sale bien. Además, pareciera que tu cerebro tampoco quiere que te sientas contento, te arroja pensamientos de culpa, inferioridad, rencor y crea otras nubes negras que te hunden aún más. Al mismo tiempo, pareciera que hay personas que aman las tragedias y encuentran cierto gozo morboso en hablar de ellas y difundirlas a cualquier persona que se les acerque, o sea, tú.
Cuando enfrentas una jornada de pesadilla, te preguntas por qué te sientes así. Y, aunque te parezca difícil de creer, hay una explicación.
¿Cómo crear una espiral ascendente?
