¿Qué hace que el corazón lata? ¿Te lo has preguntado? Pum, pum, pum, pum, escucho el sonido opaco del latir constante del corazón de Pablo mi esposo cuando me recargo sobre su pecho y vemos alguna serie de televisión. La sensación provoca un poco de inquietud, de angustia e ignoro el por qué, cuando es gracias a ese latido que él está vivo.
Quizá lo anterior se deba al hecho de pensar en lo incansable que es éste órgano que no depende de nadie; que es autónomo, es autosuficiente, que actúa por si mismo y que desde el día en que nacimos, nunca descansa.
Reflexiono en lo anterior después de enterarme de la muerte súbita de un joven de veintidós años por un paro cardiaco en plenitud de la vida y amante del deporte. Esta es una de esas historias en que la vida –siempre bondadosa–, nos parece absurda, injusta y se queda sin respuesta.
¿Cómo cultivar el amor?
