¿Cómo deshacernos de lo que no nos sirve?

La inteligencia de la naturaleza es asombrosa. Al escuchar al guía hablar sobre la sinergia que hay entre todos los ecosistemas de la selva amazónica, no se puede más que aceptar, con la boca abierta, que la tierra y el medioambiente, las especies animales y vegetales, son parte de una fuerza de vida maravillosa que busca crecer y desarrollarse, y que todos somos parte de esa misma potencia creadora. En la selva como en la vida, no hay una piedra, un insecto, una planta que no juegue un papel en el todo.
Entre los relatos que escuché sobre las diversas especies, uno de los que más me asombró es el que trata sobre un árbol muy alto y frondoso que se llama capirona. Cuando las hormigas lo invaden u otros agentes externos lo dañan, como el fuego, por ejemplo, se deshace por completo de su corteza: suelta grandes placas de color castaño, hasta que su tronco queda expuesto, tan liso, verde y pulido como un poste encerado.
Esto, contrario a lo que se pensaría, le da una gran fortaleza de renovación y supervivencia. De otra manera, las hormigas y los elementos comunes lo matarían. ¿No es increíble?