¿Dolor de espalda?

“Cuando salgas al escenario –comentó el maestro– saluda siempre de mano a alguna persona y pregúntale: ¿Cómo sigues de la espalda?” Los alumnos en la clase de técnicas para hablar en público nos quedamos con los ojos abiertos, no comprendíamos la  recomendación. “Los tomas por sorpresa –continuó. Además, si el público es adulto, te puedo garantizar que a 90 por ciento le duele o le ha dolido la espalda.” Todos nos reímos.

Si bien nunca seguí el consejo, creo que muchos hemos podido comprobar que el dolor de espalda es más común de lo que pensamos.

Llama mi atención que una revista tan seria como The Economist, en su número del 18 de enero de 2020, dedicó dos artículos al tema del dolor de espalda. Alarma leer los datos, las cifras y las estadísticas sobre los pobres resultados de la medicina actual para aliviarlo.

Un día tienes una fuerte caída y te lastimas la espalda, o bien, en tus cuarenta te agachas a recoger un libro y te quedas doblado –como le sucedió a mi esposo. Entonces, vas al médico, te receta pastillas para el dolor, una resonancia magnética y, si tu caso es más severo, incluso opioides que te enganchan fácilmente a una adicción.

Además, como te convences de que tienes una espalda frágil, reduces la actividad física, dejas de hacer ejercicio o te mueves menos. Y así es como la rigidez y el debilitamiento de los músculos con frecuencia empeora las cosas.

The Economist afirma que el dolor de espalda es un gran negocio para la industria médica. Los  médicos son veloces para recetar medicinas contra el dolor, así como estudios de resonancias magnéticas. Y agrega: Les es más fácil recetar pastillas, estudios o inyecciones que explicar al paciente que es difícil que los tratamientos funcionen. Además, se calcula que 80 por ciento de dichos estudios ¡son innecesarios! Algo también escandaloso es que en Estados Unidos se gastan 88 billones de dólares al año en tratamientos para dolores de espalda, que en la mayoría de los casos ¡no son los adecuados!

Las anormalidades que una resonancia arroja, señala la revista, suelen ser comunes aun en personas que no padecen dolor de espalda. Sin embargo, cuando estás desesperado y el doctor te muestra los estudios, exiges un remedio que prometa alivio rápido, léase: operación. Lo interesante es que dos años después, las compañías de seguros encuentran que 87 por ciento de quienes fueron sometidos a cirugía para fusionar discos espinales, continúa con tanto dolor que requiere más tratamientos.

 

¿Qué hacer?

Es interesante ver que la ciencia empiece a considerar las posibilidades de que el origen de un malestar o enfermedad sea metafísico, es decir, más allá de lo físico.  Se calcula que 85 por ciento de las personas que padecen dolores crónicos de espalda tiene lo que los médicos llaman “dolor no específico”, es decir, no hay una causa física clara que origine el dolor. “El dolor de espalda se debe asociar con otros aspectos de la vida de la persona que no van bien. Puede ser en parte psicosomático. El estrés de un mal matrimonio, los problemas financieros, un mal jefe o un hijo enfermo, pueden ser la causa.”

“En la mayoría de los casos, el mejor tratamiento contra el dolor de espalda es no-médico. Clínicas especializadas recomiendan hacer ejercicios de estiramiento y moverse; acupuntura, meditación, yoga, tai-chi, terapias psicológicas y, sobre todo, no obsesionarse con el dolor y tener paciencia”, afirma la revista. 

Bien decía Hipócrates en el siglo VI a.C.: “No intentes curar el cuerpo sin antes haber curado el alma”.

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