El cuerpo es un espejo

El escultor coloca piedras, de todos tamaños y formas, una sobre otra, hasta formar una especie de torre cuyo equilibrio se antoja imposible a simple vista.
La habilidad de este artista oriental para encontrar el punto de equilibrio en sus esculturas efímeras es asombrosa. Al verlo pensé en lo mucho que esa frágil estabilidad se parece a la salud de nuestro cuerpo: no puedes quitar una piedra sin que se caiga la torre completa.
Todos conocemos personas que pueden palomear la lista completa de lo que es portarse “bien”: comen verduras, hacen ejercicio, limitan la carne roja y el azúcar, duermen lo necesario y son todo lo kosher que se puede ser. Uno supondría que con ese estilo de vida son más sanas, más productivas, más exitosas y que viven más tiempo, ¿cierto?