El verdadero lujo de hoy

Observo con envidia la serenidad con la que Teo, una mujer del pintoresco pueblo de Tepoztlán, casada y madre de dos hijas, vive la vida. Su manera pausada de hablar, su vestir sencillo, su andar sereno y el cuidado que le pone a todo lo que hace. Toda ella transmite paz. Estar con ella unos minutos, equivale a una hora del tratamiento de spa más sofisticado. Al platicar con sus familiares, también puedo ver que ella les ha contagiado esa actitud.