Piensa en la situación más estresante de tu vida. Te aseguro que de inmediato comienzas a recrear en tu mente las sensaciones del corazón acelerado, la boca seca, la tensión, el bloqueo mental, en fin, efectos que todos conocemos de sobra. Sólo que esto es sólo una parte de la historia.
Lo que comúnmente denominamos «estrés», ya sea físico o psicológico y emocional, cambia cientos de procesos biológicos y crea sustancias químicas inflamatorias que dañan el ADN y aceleran el envejecimiento, tanto del cerebro como del cuerpo. El primer tipo de estrés contribuye al deterioro de la memoria y el segundo al de todos los órganos.
Si bien el estrés puede ser el resultado no tanto de las situaciones sino de cómo las percibimos, así como de un consumo elevado de azúcar, vivir preocupado, tener ansiedad constante o no dormir lo suficiente, el hecho es que se instala en cada una de nuestras células y disminuye el prospecto y la calidad de vida.
Mente tranquila, cuerpo activo
