Nos preocupamos por las batallas del mundo exterior, mientras en nosotros una fuerte ofensiva entre átomos, moléculas y electrones tiene lugar a cada segundo ante nuestra total indiferencia.
Es así que el organismo, sabio por naturaleza, siempre encuentra maneras de llamar la atención para solicitar apoyo cuando es necesario: un síntoma por aquí, un síntoma por allá, ¿pero qué hacemos? En lugar de atender el origen de la molestia, intentamos encubrirlo de alguna manera.
El enemigo a vencer: los radicales libres. Estos son moléculas eléctricamente cargadas en busca de electrones, se caracterizan por ser muy codiciosos: toman lo que necesitan de donde lo encuentran, ya sea de tu colágeno, de los lípidos de alrededor de las membranas celulares o de la proteína del músculo de tu corazón. Cuando este enemigo crece y persiste, el organismo cansado de pedir auxilio sin que lo escuchen, claudica, envejece o enferma.
¿Qué son los radicales libres y antioxidantes?
