En segundos ese inocente coral peculiar, se había convertido en un personaje de película de terror.
Mientras explorábamos el sublime paisaje de aguas transparentes, la variedad de corales, peces, colores y formas tanto en la fauna como en la flora del lugar, Nuh nuestro guía, nos señaló con el dedo a un coral que tenía algo de peculiar.
Perfectamente camuflado con su entorno, el “coral” sintió nuestra presencia a un metro de distancia y de pronto arqueó su cuerpo, retorció sus ocho tentáculos –hasta entonces flácidos y escondidos, para transformarse en una forma amenazante; su cuerpo cambió de color y su caparazón sacó un arsenal de espinas para cubrirse todo.
Aquello de que la realidad supera la leyenda, es totalmente cierto. Si lo hubiera visto a éste personaje en una cinta de ciencia ficción, pensaría que su existencia sería imposible, o bien, que se trataba de un ser de otro planeta.
Sin embargo, ahí en las profundidades del océano Índico conocimos al invertebrado que se considera el más –o uno de los más inteligentes y extraños que existen en el mundo entero: la sepia, que por lo general la conocemos sólo por su tinta. Pero ¿por qué hablarte de ella?
Si bien, no pretendo darte una clase de biología marina sobre éste molusco –que además, no sería la persona indicada–, quiero compartir contigo querido lector, lectora, las razones por las que éste inteligentísimo invertebrado con ojos en forma de “W” llamó poderosamente mi atención y lo que me recordó a nosotros, los seres humanos.
Tan parecidos y tan diferentes
