Mi esposo me observaba fascinado mientras yo intentaba adaptarme. Me sentía mujer de una película de Mauricio Garcés de los años setentas que a manera de pijama y pantuflas, deambulaban por la casa en bata rosa vaporosa y tacones con plumitas de avestruz en el empeine.
–Vas a tener que usar tacones todo el tiempo –me dijo el ortopedista, incluso para levantarte de la cama. Lo anterior para recuperarme de una fascitis plantar que tuve durante unos meses, además de otras recomendaciones que seguí al pie de la letra.
Lo que descubrí durante la recuperación me pareció revelador: el mundo si se ve diferente montada en unos tacones. Más no sólo eso, el mundo también te ve diferente cuando los portas, en especial el sector masculino. Algo sucede con la postura que nuestro cuerpo adopta que de inmediato tu actitud cambia; incluso, te puedo asegurar que hasta en pijama, te sientes y te ves diferente. Te vuelves más atractiva y de inmediato atraes las miradas del sexo opuesto. Así que movida por la curiosidad, me puse a investigar.
Resulta que aunque te suene extraño, el grado de emoción que te cause comprarte unos tacones altos que te hagan sentir más joven y atractiva –o bien, tu disposición a usarlos, puede ser un dato que refleje cómo se encuentran tus niveles hormonales. ¿Increíble, no?
Ventajas y desventajas de usar tacones
