Estoy segura de que es ella, Valentina de cinco años la que nos engaña y no nosotros a ella como pretendemos creer.
El día de su cumpleaños, los abuelos le regalamos a la nieta un perrito cariñoso y juguetón al que nombró “Manchitas”, con el que muy pronto se encariñó. Pues resulta que al poco tiempo, por equis circunstancia, mientras Valentina se encontraba en el kínder, el perrito murió.
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