La mente puede ser una gran tirana, lo sabemos. La única manera de vivir en paz es comprender sus necesidades básicas y alejarnos de sus reacciones primarias y agresivas que pueden extender sus redes hasta dominar nuestra vida por completo.
Su tiranía es ancestral. Instalada en nuestro «disco duro» desde tiempos remotos ve por la sobrevivencia y se encuentra en el área más primaria del cerebro: la límbica.
El antropólogo Jared Diamond afirma que los problemas comenzaron hace alrededor de 10 mil años, cuando el hombre del Paleolítico dejó de ser cazador y recolector e inició la agricultura. La alimentación cambió por completo y las guerras, los conflictos y las enfermedades se desataron. La necesidad de subsistir y proteger los bienes, las nuevas creencias y la urgencia de seguridad dieron pie a que los seres humanos se volvieran a la par temerosos y aguerridos.