“¿Alguna vez te has visto con los ojos que te ven los demás?”
Esta pregunta me hizo reflexionar. La respuesta es no, no lo he hecho, y temo que si lo hiciera el resultado sería igual a como cuando crees que realizas muy bien un deporte y alguien te toma video: al verte en la pantalla te das cuenta de la cantidad de errores que cometes y no te habías percatado. Nuestro punto ciego suele ser muy amplio. Se necesita despertar a nuestro observador interno para cambiar esa realidad. Es decir estar conscientes de nuestros actos.
Visto así, plantearnos la pregunta de manera constante puede ser un buen camino de crecimiento interior.