Sientes una gran paz y armonía interior. Te percibes en sincronía contigo, con los demás y con lo que te rodea. De tu corazón surge una expansión de energía que te revitaliza. Tus sentidos se amplifican –todo cobra más luz y color, hay más claridad de sonido, mayor sabor y mejor textura. Las cosas que normalmente te irritan, las ves como minucias. Tu cuerpo se siente en casa y tan en paz, que tu mente y tus ideas se aclaran. De ti surge un halo que invita a querer estar cerca de ti.
Esta sensación de plenitud que la mayoría hemos tenido en algún momento de nuestra vida, es un regalo que llega de manera espontánea y sin haberlo pedido. Estudios recientes comprueban que ese regalo genera un estado de coherencia interna que además de felicidad, nos proporciona un sinfín de beneficios.
Si quisiéramos describir ese estado en una sola palabra, ésta sería: amor.
La meta es la coherencia
