El jetlag espiritual

“Trájeme a mi conmigo”, es una frase de Sor Juana Inés de la Cruz que recuerdo muy a menudo. Desde la primera vez que la escuché me impresionó; en cuatro palabras describe lo que he sentido en miles de ocasiones, pero en sentido contrario. Es común no traerme conmigo, en especial cuando realizo viajes de trayectos largos. Simplemente mi cuerpo llega, pero mi alma viene atrás con paso más lento o en otro automóvil o avión. Una vez en mi destino, me cuesta trabajo concentrarme, dormir, poner atención, recordar cosas y demás. Internamente, por unas horas o un día, me siento perdida.

Desconozco quién bautizó a este síndrome como jet lag. Sin embargo, la expresión me lleva a pensar que también hay otro tipo de jet lag: el espiritual. Éste no sólo se siente por horas sino por años y, por supuesto, también lo he experimentado. Quizás tú, querido lector, querida lectora, también.