Pocos momentos tan frustrantes que despertar a las cuatro de la mañana para que la cabeza empieze a acumular todos los asuntos que se agolpan en una lista interminable de pendientes por resolver: Tengo que hablarle a fulano. No le he contestado el correo a mengana. Acordarme de buscar la cita con el doctor. ¿Cerré bien la puerta de atrás? mientras en la cama das vueltas y vueltas, con el agravante de que al día siguiente, tienes un día complicado de trabajo y tienes que estar lo más lucido posible. La paradoja es que entre más buscas dormirte, menos lo consigues.
¿Cómo conciliar el sueño?
